Esto ni siquiera existe

[O al menos no debería]

Hace varios años yo tenía un blog con una amiga. Ese blog está muerto - nunca fue muy activo en primer lugar - y solo cuatro de sus post valen la pena. Así que voy a postear una de esas cosas acá.





Once upon a time or maybe twice, there were two stupid draws who struggle for a sword, one was Rikku, a blonde girl who wanted that sword for his boyfriend, Zero, so he could use it as a useful tool for cleaning those horrible theet of him. The other one was Link, a mighty boy that wanted the sword to defeat a terrible pig...

So the battle began and Rikku brought a chest and when Link saw it he desperatly wanted to open it, and so he did... but as we all know once Link opens a chest and gets the money that is inside it a terrible thing happens, he stands up with the coin upon his head with his feet wide open, so he appears to be a triangle, but he is not, he is just link.

Well, Rikku got the sword by using this little trick, but the sword was cursed, it had it's own will, and it wasn't good at all, so the sword destroyed Rikku with a powerfull light, and of her only, ashes, hair and a skull were left.

And the poor Link who was still under the effects of the chest was atackted by the sword, unnable
to defend himself. If he survived we may not know.

The end

Draws: Uchu.
Narrator: Rumpelstiltskin










Luis era un hombre infinitamente triste. Sus padres lo habían arrojado al mundo cuando cumplió 14 años, sin ningún tipo de consideración. Por lo que se vio en la obligación de buscar un trabajo.

Obtuvo su primer empleo como repartidor de diarios en un puestito de Cabildo y Juramento. Varios años más tarde supo custiodar la puerta de un cabarulo.

El lugar estaba en la calle Esmeralda, cerca de Lavalle, era un local de mala muerte, con una entrada diminuta resaltada por un cartel de mal gusto. Cuando uno entraba, descendía al infierno, sentía miedo y asco de si mismo, sin embargo elegía a una puta, la llevaba a un cuartito, hacía lo suyo, y huía.

Luis veía como los empleados del lugar cagaban a los boludos que entraban pensando que eso era un bar. También notaba que Ernesto, el cafishio, traía nenas muy chicas al lugar, no lo hacía seguido, pero eso no le sacaba las ganas de matar al hijo de puta. Y tampoco impedía que se acostase con varias prostitutas.

Las minas que estaban ahí porque disfrutaban su trabajo eran pocas, y lo recibían siempre con las piernas abiertas. Cogía con esas minas por una cuestión de principios, y porque lo hacían sentir menos miserable.

Su vida transcurrió sin grandes sobresaltos hasta que descubrió que estaba enfermo, y no tenía posibilidades de curarse. Él sabía que iba a morir, pero eso no lo asustaba, de hecho estaba mucho más preocupado por no haber hecho algo memorable en toda su corta vida.

Así es como el temor lo empujó a una especie de heroísmo, comenzó a llevarse a las chicas al cuartito, y en vez de garchar les pedía los datos de sus familias. En la mayoría de los casos alguien venía a rescatarlas.

Todo iba bien hasta que el cafishio comenzó a preocuparse por la desaparición de su mercancía, y notó que coincidía con el cambio de gustos de Luis. Ernesto decidió deshacerse de su empleado, por lo que lo llamó para hablar a solas.

Luis acudió a la cita con la determinación del hombre que sabe que va a morir. Ernesto le disparó en el estomago. Luis se le tiró encima, lo cagó a trompadas, y le rompió la cabeza con un velador. Finalmente, agarró la pistola de Ernesto y se pegó un tiro en la sien. Aún vive en la memoria de las putas.

En estos momentos yo debería estar haciendo mi trabajo de taller de integración, pero decidí que era mejor presumir mi diez en economía y quejarme del termotanque.

Hasta la semana pasada yo me levantaba todos los días a las siete de la mañana e intentaba bañarme con agua fría porque el termotanque andaba como el culo y se apagaba. Así fue como toda la semana pasada estuvo llena de terror y amargura, porque una iba hasta el baño sabiendo que el termotanque se había apagado de nuevo, así que tenía que llamar a un miembro competente de la familia para que lo encediese y se apagase a los diez minutos de haber entrado en la ducha.

Hay una explicación racional a todo esto y no tiene nada que ver con el viento que entra por el agujero del lavadero, la verdad es que el termotanque me odia, y uno de estos días voy a lograr que mis viejos vuelvan a poner un calefón T_T

Después de haber leído la historia del escritor fracasado, me di cuenta de que tengo una obligación con mis lectores imaginarios. El blog permaneció inactivo por mucho tiempo, así que me disculpo con ustedes por mi falta de ganas e inspiración.

No sé qué me pasó, puedo culpar al curso de ingreso, a la operación de mi vieja o a la muerte del perro. Pero ninguna de esas explicaciones me satisface.

En fin, lo importante es que volvi, y si todo sale bien voy a escribir mucho. (?)

Give me the child. Through dangers untold and hardships unnumbered, I have fought my way here to the castle beyond the Goblin City to take back the child that you have stolen. For my will is as strong as yours, and my kingdom is as great...

You have no power over me!

Creame cuando le digo que me esfuerzo por quererla a pesar del desencanto.

Porque yo ya no soy un joven incauto, desesperado por tenerla desnuda entre mis brazos. Ahora yo conozco todos y cada uno de sus embrujos. Sé que no me quiere, que nunca me quiso y que nunca me querrá. Sé tanto sobre usted y sin embargo, no me sirve de nada.

Yo me esfuerzo por quererla, pero es inútil, porque ya no la quiero. No puedo quererla.